CONFESIONES DE UNA CANOSA

Marcar la diferencia dentro de una sociedad enseñada a cumplir sueños impuestos paralelamente dentro de una obediencia inconsciente, se vuelve severo a la hora del libre desarrollo de la personalidad.

Me crié con una frase muy sencilla sembrada por mi Mamá, “Donde estés y a donde vayas marca la diferencia, deja huella” frase que tome muy en serio, tanto que la siento como un tatuaje, pero eso me ha causado un sin fin de cuestionamientos, reflexiones y criticas, pues dentro de nuestra “cultura” no terminada de formar en donde se debe nacer para cumplir unos sueños específicos y ser de una manera determinada, por ser mujer tienes el deber de ser Mamá, casarte antes de los 30 y tener una reputación impecable.

Pero con lo que no cuentan , es que por nacer mujeres, lamentablemente por el machismo, estamos expuestas a situaciones de vulnerabilidad indescriptibles desde el día que nacemos. En mi caso y siempre he sido muy agradecida, nací de una combinación de genes fabulosa que me hicieron tener una cara muy agraciada, de pequeña recuerdo mucho que me miraban como una muñequita y la cogida de cachetes imprudente de las personas eran por millón, tanto así que desarrolle una defensiva y era hacer “mala cara” situación que despertaba en mi mamá angustia pues siempre algunos miembros de mi familia me decían “con esa cara tan bonita y haciendo mala cara” eso me hizo volverme rebelde y poner ojo a todas las situaciones de la vida, tanto así que mi mala cara en tiempos de pre adolescencia me alejo de las raíces de la familia para encerrarme en mi mundo, en ese universo lleno de incredulidad, y hasta conversaciones irracionales con mis amigos imaginarios, pues siempre creí que los tenia y que vivían en la luna, por ende mirar el cielo en las noches era una rutina que me conectaba con el mundo irreal, el que te enseñan pero no te explican, y claro, así como muchas mujeres en el mundo, me llego el día; pensando que jugaba al Papá y la Mamá “lo que nos venden”, un adulto que estaba en sus cabales abusaba de mi haciéndome ver que era lo correcto y cuando yo hablaba con la luna, no existían respuestas de que algo andaba mal. Los años pasaron y el silencio se apodero de mi; luego de muchos intentos fallidos en las relaciones, de buscar padres y no parejas, de sentir que nada funcionaba y caídas seguidas, finalmente llenas de aprendizajes como para escribir un libro de anécdotas de lo que no se debe hacer; despierta mi alma, la que Mamá y Abuela sembraron en mi, ese espíritu luchador, guerrero y lleno de valores; me sacudí, me perdone, lo perdone y seguí el camino de la vida, con la cicatriz y la certeza de que algún día tendría que contar esta historia para no olvidar y para no repetir.

Hoy después de 30 años, tengo el valor de escribir sobre esto, tal vez la cuarentena me ha quitado algunas barreras de la vida y las decisiones que he venido tomando con el pasar de los años, hacen que mirarse al espejo sea mas honesto y sensato, que el reflejo que veo es el que he construido, son las batallas que he recorrido y es la vida misma enseñándome sobre la calma y paz interior, esa misma que te da el valor de afrontar esas determinaciones de vida que son para siempre, como la decisión de no traer hijos al mundo (criticada por much@s y por ser mujer parece que fuera una obligación) pero a cambio hacer muchas cosas por la educación de los niños en el país.

La decisión: dejarme las canas ha traído una serie de contrastes interesantes y respuestas a mi vida que me dan la valentía de decir aquí estoy y soy una más, una validadora de experiencias, que solo pretende fortalecer a otras mujeres en la toma de decisiones.

Aquí en confesiones de una canosa, quiero contar como fue mi proceso, cuando tome la decisión de dejarme las canas que me acompañaban desde los 17 años, la tiroides hace lo suyo, pero después de muchos colores decoloraciones, barridos de color, metidas de pata, cortes de pelo, lisos, crespos, desaciertos y aciertos, en Junio del 2019 dije NO MÁS tintes, no más preocupaciones por el pelo y bienvenidas las canas; confieso que fue una decisión que tomo un proceso de interiorizar como iba ser esa transformación, el que mas empujo fue mi esposo, pues tengo la fortuna de compartir con un gran ser humano, que vela por la libertad del ser en la flor de la felicidad. Esta decisión me llevo a observar muy bien las reacciones y las miradas de las personas en mi entorno, a pesar de la costumbre de ser mirada pues es parte del diario vivir, no logro acostumbrarme a las miradas marcadas y seguidas de nuestra sociedad, y como dice una tía: con esa carita tan bonita yo hubiera conseguido todo lo que quiero; confieso que me rió por no llorar y guardo silencio, pues hay cosas que no tienen por que ser explicadas, y es por esto que hago mucho énfasis en la reacción de las personas cuando me corte el cabello para darle la bienvenida al pelo natural y canoso; pero con las canas llego la liberación de pensamiento y acción, después de comentarios destructivos y murmullos por todos los rincones, me di cuenta que las personas sienten que tienen derechos sobre las decisiones de vida de otros, tuve que cubrirme con oídos sordos, miradas ciegas, comentarios mudos y seguir adelante con mi decisión.

Hoy un año después miro atrás y digo; valió la pena, confieso la satisfacción de sentirme absolutamente bien con mi aspecto, mi cabello y confesando una historia que se repite en muchas vidas, unas letras que admiten, perdón y aceptación, unas memorias que pueden servir para no repetir o simplemente para tomar la decisión de vivir como siempre he querido: “Ligera de equipaje” y con el que dirán en el baúl o donde San Alejo quiera ubicarlo, haciéndole frente a los estereotipos que finalmente lo único que hacen es daño.

Esta confesión canosa, es una pequeña muestra de valor, que le grita a la sociedad que las canas no son vejez, no son descuido, no son falta de dinero, ni son las etiquetas que nos han puesto. Hoy para mi las canas significan actitud, naturalidad y conocimiento, es una libertad elegida, finalmente la belleza esta dentro de los seres humanos, lo físico es el adorno complementario de un templo que solo depende de ti como educarlo, por mi parte sigo marcando la diferencia solo que ahora lleva un sello blanco.

@NikyCarreraLevy

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