Ser diferente en una sociedad no adaptada a la inclusión

Crecer y vivir en la diferencia, al lado de un ser humano maravilloso con tan solo un GEN que marca la inocencia del síndrome de Down es un viaje de aprendizajes para toda la vida, es la máxima expresión de vida que enseña todo sobre ese mundo ideal en donde no existe la malicia y la inocencia es la protagonista en toda su supervivencia. Vivir la experiencia con la diferencia es percatarse que la realidad es abismal para un mundo no adaptado a la diferencia. Crecer con la diferencia ayuda a destacar los principios básicos de la existencia, en donde el valor de las pequeñas cosas toman su protagonismo en la vida de todas las personas que coexisten en el mundo con síndrome de down.

Convivir, compartir y vivir la vida en la diferencia es una experiencia llena de contrastes donde la alegría es protagonista, pero con el pasar del tiempo en algunas ocasiones es un desafío pues las situaciones, se llenan de sensaciones y sentimientos de racionamiento, realidades, crueldades, inocencias, amor puro, sencillez, pureza, el ser niño por siempre, picardía y comprensión entre otras; que te llevan a entender la importancia de ponerse en el lugar del otro y de la misma manera despertar capacidades y cualidades enfocadas en valores para poder convivir en la diferencia a través de la comprensión.

Colombia en los últimos años ha desarrollado la inclusión como un tema prioritario en la educación, pero no es suficiente comparado con otros países donde a los niños con síndrome de Down después de los 18 años el deber se convierte en libertad a través de la convivencia para poder desarrollar autonomía, y tener alternativas que mejoren su incorporación a la vida social fortaleciendo su autoestima y el libre desarrollo creando así un abanico de posibilidades para la orientación de habilidades y capacidades de cada uno; todo esto auditado y apoyado por el gobierno, en donde fundaciones y empresas se unen a campañas de inclusión, sumándole una gran importancia al rol en la sociedad de los niños con síndrome de Down, donde son respetados, admirados y las fuerzas son enfocadas para promover la calidad de vida de estos seres maravillosos.

La ONU aprobó la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad en el 2006. En ella se deja claro que todas las personas tenemos los mismos derechos y no por ser diferentes tenemos que sufrir ningún tipo de discriminación.

El Síndrome de Down no es una enfermedad, sino una alteración genética que puede conllevar algún grado de discapacidad intelectual. Es importante conocer los derechos de los niños con síndrome de Down para puedan participar en la sociedad al igual que los demás y en igualdad de condiciones.

Entre algunos derechos existe el derecho a un trabajo digno, las personas con síndrome de Down también tienen relaciones interpersonales y desarrollan su vida social con normalidad, así que la ONU estableció como derechos de las personas con síndrome de Down los sexuales y reproductivos; como estar informados de los métodos de planificación familiar, tener relaciones sexuales, casarse, tener hijos, etc.

De igual manera en el ámbito deportivo en donde se desarrollan con mayor facilidad, en Colombia el deporte y las aretes en todas sus manifestaciones es un derecho constitucional, por estar conexo con los derechos a la educación y a la salud. Y por eso, aunque haya leyes especiales para la organización deportiva de personas con algunas limitaciones, esto no impide que puedan participar con organizaciones de regulación diferente como los órganos que conforman el Comité Olímpico Colombiano.
En Colombia se hace difícil la tarea pues la seguridad social no está preparada para manejar casos de niños con síndrome de Down, donde el trato debe ser especial puesto que el umbral del dolor es supremamente alto, por lo cual no demuestran dolor o molestia a la hora de necesitar urgencia alguna, y esto hace ver que la situación o estado de salud no se manifieste de una manera grave, a esto se le puede sumar la falta de pedagogía de las entidades de salud y de algunos médicos para tratar a un ser humano especial llegando así a vulnerar sus derechos fundamentales a la vida digna y a la salud.
Por otra parte, la educación que ofrece el estado no es suficiente para desarrollar todas las habilidades y capacidades, pues nunca deben abandonar la escolaridad y pueden llevar una vida normal siempre cuando exista la posibilidad de ofrecerlo, claro está que el estado no tiene habilitada la oportunidad de una calidad de vida para los niños con síndrome de Down, por esto muchos viven poco y no alcanzan a desarrollar sus habilidades y capacidades, educativas, deportivas y cognitivas, sin nombrar las familias que en pleno siglo XXI se avergüenzan de traer al mundo un gen que marca el existir y la vida de quienes los rodean.

La Convivencia con la diferencia es una montaña rusa de emociones, vivir con la discapacidad lleva a los límites de la superación, ejemplo y reflexión; es la aceptación y rechazó al mismo tiempo, las que fortalecen la lucha en medio de una sociedad que no ha sido educada para comprender la diferencia.

La inclusión en la teoría y como deber ser es “bonita” e idealista pero en la práctica, nos quedamos cortos, ser diferente es ser mirado con otros ojos, con misericordia, pesar y hasta una típica expresión “pobrecit@” pero resulta que ser diferente es transformador, el mundo necesita comprensión hacia la diferencia, pues es aprender a entender al otro, con esa semilla la vida se llevaría mejor.

Compartir con los niños con síndrome de down equivale a querer vivir la vida sin importar el qué dirán, ¿acaso a ellos les importa? ellos no saben que es eso, simplemente viven naturalmente siendo transparentes cada instante.

Los momentos más críticos son para las personas que los rodean por falta de aceptación, adaptación, miradas raras, el sentir del qué dirán que no deja de ser irrespetuoso y la burla que finalmente hace parte de una sociedad no adaptada para la aceptación por los seres humanos con diferencias.

Finalmente la nobleza que transmiten es la llave que toca la puerta del corazón para poder comprender que en la diferencia está la vida, solo hay que mirarlos y ver la pureza de sus ojos para poder comprender la magnitud del mundo Down.

En Colombia existe un número grande de personas que trabaja por ellos y que con el mínimo apoyo del gobierno han sacado adelante deportistas, artistas y personajes que a través de una inclusión digna logran calidad de vida en el deber ser.

A todas las personas que obran por la discapacidad y la desigualdad GRACIAS, solo bendiciones la vida trae, para todas las familias con casos especiales que el amor siga reinando en sus corazones y que la bondad sea, el que enseñarle al mundo necesitado.


Ciudadano: que la igualdad toque su corazón, el mundo lo necesita.
Desde el cielo lleno de Colores existen ángeles de amor que abrazan nuestras almas.

Niky Carrera Levy
@NikyCarreraLevy

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